LA PROTESTA SOCIAL EN MÉXICO, ¿PARA QUÉ SIRVE MANIFESTARSE?
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- 1 jul 2020
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Guthrie, Amy / AP Foto (2020) “México: Simpatizantes de AMLO insultan marcha por la paz”.
“Manifestantes avanzan por paseo de la Reforma hacia el Zócalo” o por cualquier avenida principal de la capital de alguna de las 32 entidades federativas, “alzan la voz en contra de…” los abusos policiales, el racismo y la discriminación, la violencia contra las mujeres, la desaparición de 43 estudiantes, en memoria del movimiento del 68, en contra del gobierno, etc. En fin, en nuestro país tenemos tanto de que protestar.
Conforme avanza la multitud, las personas que se encuentran a su paso los reciben entre aplausos, algunos otros entre gritos que van desde el “¡No están solos!” hasta el “¡Pónganse a hacer cosas de provecho!”.
Mientras avanzan por las calles los manifestantes aprovechan para dejar algún símbolo material que le de identidad al movimiento; colocan alguna bandera o algún pañuelo sobre la figura firme de algún personaje de la historia del país; se oyen cantos y bailes, marcan con aerosol varias fachadas de las casas y negocios; destruyen vidrios, puertas, señalamientos; algunos se enfrentan a los policías. La insatisfacción se puede percibir en el ambiente.
Finalmente llegan al punto principal, cada marcha genera contrastes, algunas llegan con un ruido impresionante y algunas otras avanzan entre ausencia de sonido, se detienen, se escuchan varios discursos, se dejan las ultimas pintas, los últimos gritos, se retiran los participantes dejando a la ciudad retumbando entre pasos y ecos de voces de lo que acaba de acontecer.
Las marchas y manifestaciones son reflejo de dos cosas, por un lado, de una democracia activa, que permite a los mexicanos salir a las calles a expresar nuestro descontento con cualquier situación que ponga en peligro nuestros derechos y que habla de una necesidad de ser actores políticos que participen en la toma de las decisiones públicas. Por otro lado, también es muestra de que los resultados no son los que estamos esperando, la expresión de la molestia permite que se visualicen algunos problemas sociales que no se han atendido por años.
Mucho se han criticado las formas (la violencia, las pintas, la irrupción al tránsito de las ciudades, el ruido, etc.) pero pocas veces se analizan las causas, alguna vez nos hemos preguntado ¿para qué marchamos?
Salimos a alzar la voz en contra de la desigualdad social, de la corrupción, de la impunidad, de la situación de inseguridad que atravesamos, de la falta de Estado de Derecho, marchamos porque no nos sentimos tranquilos con lo que vivimos día con día. Esto es lo realmente importante, entender las causas del descontento, porque si todo estuviera relativamente bien no habría necesidad de salir a las calles, de viajar por varios kilómetros hasta llegar al centro de una ciudad, de gritar hasta quedarnos afónicos o de exponernos a la crítica mediática.
Manifestarse es un derecho consagrado en nuestra constitución, salir a las calles es una obligación y una exigencia en contra de quienes siendo responsables de garantizar nuestros derechos no desempeñan su trabajo como se debe.
No dejemos de alzar la voz hasta no tener un México más democrático, más justo y más seguro.
Diego Saavedra Martínez



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