De Ciudadano a Ciudadano.
- Sin Filtro.

- 17 jun 2020
- 3 Min. de lectura

¿Por quién vas a votar? ¡No hay ni a quién irle! ¡TODOS los políticos son lo mismo! ¡Seguro ya está arreglado! ¿Quién es la mejor opción?
Probablemente, en estos meses has escuchado alguna vez estas expresiones y preguntas. Y sí, tal vez para la mayoría son nuevas, pues por primera vez tienen credencial de elector, pero para quienes ya han participado en otras elecciones no tiene nada de extraño y hasta parece raro que no las hayan escuchado.
Este 1° de julio de 2018 será la primera ocasión en la que muchos jóvenes mexicanos votarán para elegir al presidente de la República. Por ello, surge la idea de escribir estas líneas.
Actualmente es posible notar que existe un fenómeno preocupante: la indiferencia hacia los procesos de elección, mismo que genera mucha apatía en una cantidad considerable de personas. A pesar de existir difusión de estos y voluntad por generar participación, no ha dado resultados. Esta falta de interés es realmente angustiante y para ello hay que centrarse en la exposición de datos: según el portal electrónico COUNTRYMETERS, hasta el mes de mayo del presente año en México hay una población de 132 150 226 habitantes; de las cuáles, según el Instituto Nacional Electoral (INE) 89 393 959 están registradas en la lista de electores y podrán votar en esta elección. Sin embargo, en la última elección presidencial de 2012, de 79 454 802 personas solo votaron 50 323 153. Peor aún, en 2006, hace ya más de 12 años, la lista nominal registró 71 374 373 ciudadanos y solo 41 791 322 cumplieron con su obligación de votar.
Estas cifran muestran que en México casi todas las elecciones se deciden con un porcentaje menor al 60% de los votantes registrados. La duda aquí es: ¿Por qué no vota el 40% restante? Muchos factores podrían ser la respuesta; falta de credibilidad, desencanto, costumbre, etc. Aunado a ello se podría enunciar un sinfín de “justificaciones” que a esta situación la población le pone, pero no es el caso, ni el objetivo principal de este artículo.
Se ha señalado en diferentes ocasiones que los jóvenes serán quienes decidan esta elección. No obstante, el pensar de la sociedad, de que ellos serán quienes decidan, es el problema. Los jóvenes no son solo quienes deben votar y decidir; al contrario, debe ser un trabajo conjunto entre todos los sectores generacionales de la población que legalmente son ya ciudadanos y tienen la capacidad para ejercer ese derecho. Es la sociedad en conjunto quien debe ejercer el sufragio.
La oportunidad de cambiar esta apatía electoral siempre ha estado cercana y al alcance de todos; sin importar el partido, el candidato o los ideales políticos todos deben realizar este acto mediante una decisión informada y razonada, una vez hecho lo anterior, que se salga a participar teniendo en cuenta que el desarrollo de un Municipio, Delegación, Estado y País dependen de ello, está en manos de cada quien definir cómo serán y se tomarán las decisiones que en los próximos años resultaran como consecuencia de esto y repercutirán de manera personal y colectiva.
Que gane el que así lo merezca según el criterio de cada uno, pero que su triunfo se defina por la ciudadanía. Siendo importante recordar que, la responsabilidad de participar en las elecciones no acaba después de depositar la boleta en la urna, hay que seguir informados de cuáles son sus proyectos y su forma de trabajar, exigiendo en todo momento que lo que se prometió se cumpla en pro de la población y el territorio.
Que esas manifestaciones e inquietudes no se queden entre amigos o se enfrasquen en redes sociales, que se vuelvan externas y del conocimiento de todos.
Por último, reflexiona estas letras y comprende la importancia que tiene la participación informada, difúndelas con los seres cercanos. Que esa inquietud no sea sólo de algunos. Recuerda… ¡Votar es nuestro derecho y también nuestra responsabilidad!
Gustavo Nava Martinez.



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