Educación ¿Pública?
- Sin Filtro.

- 25 ago 2020
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Desgraciadamente, una pandemia mundial que nos llevó al confinamiento por tiempo indeterminado vino a interrumpir todos los planes que habíamos realizado para este año, y posiblemente, para el siguiente. La pausa mundial provocada por el covid-19 sacudió a todas las industrias, sectores y niveles de la sociedad, evidentemente, a unos más que otros.
La educación, es un derecho humano establecido en nuestra Carta Magna, plasmado en el artículo tercero de nuestra constitución. Haciendo énfasis en su obligatoriedad y gratuidad, además de la calidad adecuada que todos merecemos... pero...muy bonito y todo, aunque... ¿en verdad la tenemos?
Sé tu respuesta, o al menos la deduzco, si es negativa, como supongo, quiero mencionar que esto no es un problema generado por la pandemia, si bien, fue acentuado, la educación en México, más allá de las universidades prestigiosas nunca ha sido completamente como nos la pintan.
De la inversión total en educación en México el 56% va para educación básica, el 12% a la educación media superior, el 0.7% a la educación para adultos y un 23% a la educación superior, según cifras de la Secretaría de Educación Pública.
De acuerdo con el Universal en el 2018, uno de los problemas más grandes del sector educativo son las brechas sociales y regionales. El acceso y ejercicio del derecho a la educación es menor para los grupos vulnerables, especialmente las regiones rurales.
Los niños y jóvenes tienen que trasladarse por largas distancias para poder acceder a la educación, eso, si bien les va, porque para muchos otros es inimaginable cruzar las distancias tan prolongadas para acceder a los estudios.
Además, la inclusión dentro de los planteles educativos hacia las personas indígenas y discapacitadas es prácticamente nulo, negándole a ese sector de la sociedad el derecho a esa educación, en comparación a todos los demás a quienes estandarizan la educación.
Ahora; si esas son situaciones que se vivían cuando no existía un confinamiento o los problemas sanitarios tan graves eran un foco de atención, siguen siendo situaciones que hasta la fecha no se ha podido solucionar en todos los rincones del país. Ahora, agreguemos a estudiantes confinados en sus casas, con escasos recursos y falta de oportunidades.
A pesar de las distintas estrategias que se han implementado, debemos ser conscientes que para 2019 en México 52.4 millones de personas vivían en situación de pobreza, cifra que, en aquel entonces equivalía al 41.9% de la población. Ahora, aumentémosle la crisis sanitaria que desencadenó afectaciones económicas graves; pérdidas de empleo e imposibilidad de realizar actividades en distintos sectores. La pobreza en México estalló.
Si bien, sí buscamos el lado positivo de la situación, tenemos lo establecido en el artículo tres de la Constitución Política, en donde se habla de la educación pública, gratuita y retomando que, siendo obligación del Estado asegurarse que todos tengan acceso a ella no debería haber problema alguno. Pero... ¿en verdad es gratuita la educación en México? ¿La teoría y la práctica coinciden?
¿Cuántas veces escuchaste el término “cuota voluntaria” para llamar al monto que, si no pagabas, no te inscribías en tu institución “pública”?
En el 2013 el senado mexicano aprobó una reforma en la Ley de Educación, en donde se establece que “las asociaciones de padres de familia participarán en la aplicación de cooperaciones que hagan ellas mismas al establecimiento escolar, las cuales serán de carácter voluntario y, en ningún caso, se entenderán como contraprestaciones del servicio educativo.”
De igual forma, durante una conferencia de prensa a voz del secretario de Educación, Esteban Moctezuma, se enfatizó que las cuotas establecidas por instituciones públicas son completamente ILEGALES.
Pero, ahora, trasladándolo a la situación actual, la pandemia por covid-19 llegó a privatizar completamente nuestra educación. Solamente aquellos que tengan acceso a internet y un dispositivo electrónico que permita integrarnos a las clases virtuales, podrán acceder a ella.
En México la educación pre-pandemia no solo no era gratuita, era cara, inaccesible para todos, de baja calidad por la mala planeación y saturación de jóvenes en las aulas y ahora, en el durante, se convirtió en privada.
Jamás ha sido un secreto que la educación en México es un privilegio al que no todos podemos acceder, y no, no basta con echarle ganas para alcanzarla, no basta con querer, porque en México el querer no es poder, porque las brechas sociales cada vez se vuelven más amplias; y el pilar fundamental para una buena sociedad, la educación, no es de acceso para todos, no es universal.
Ysabela Garcia.



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