GLOCALIZACIÓN: ¿UN AVANCE O RETROCESO PARA EL COMERCIO MUNDIAL?
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- 14 jul 2020
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La glocalización es un término poco conocido hoy en día por la mayoría de la población, pero un término que exige y vale la pena ser explicado, pues nos encontramos ante una situación que vino a cambiar todo lo que hasta el día de hoy conocemos y creíamos iba a continuar así; entre ello, el comercio mundial. A raíz de la pandemia mundial provocada por el COVID-19, el gobierno, las industrias y los hogares, tendrán que replantear la manera en que han venido impulsando el comercio y la inversión, y nada de esto será por voluntad propia sino porque las circunstancias así lo exigirán.
¿Entonces, qué significa glocalización y por qué debemos familiarizarnos con el concepto? Glocalización no es nada más que, pensar globalmente para actuar localmente. Pues está claro que muchas empresas buscarán implementar nuevas estrategias con aversión al riesgo, así como eliminar cadenas de suministro globales e inventarios “justo a tiempo” para dar paso a un enfoque localizado que les permita reordenar las actividades hasta ahora realizadas.
Y es que a raíz del confinamiento que se vive a nivel mundial, se ha podido observar que más que una cooperación internacional, cada país ha buscado estrategias locales, sin descuidar el ámbito nacional. Lo que a su vez conduce a concentrar los esfuerzos en un mercado interno, reforzando las interacciones a nivel de las comunidades. Pero, ¿Esto significa un avance para la economía o simplemente estamos retrocediendo años de lo que hasta ahora nos convertía en un mundo interconectado? Si lo vemos desde el punto de vista más optimista, la economía local crecería a gran escala, pues habría mayor utilización de los recursos disponibles a nivel local, una mayor demanda de servicios públicos y privados y un mayor consumo local. Ello permitiría que las regiones más pobres retengan los capitales financieros y humano, en vez de que estos salgan del país.
Un claro ejemplo de que se avecina una “desglobalizacion” es que Estados Unidos se ha quejado de China al no poder contener la propagación del virus e incluso ha pedido que pague reparaciones por los daños, indicando que no está a la altura de sus responsabilidades internacionales, aunado a que ya existía una guerra comercial entre ambos países. Además de que los gobiernos de otros países han empezado a cuestionarse cada vez más sobre los beneficios de la liberalizacion financiera, característica de la última ola de globalización. Esto nos indica que ya no se está tan conforme con el actuar de otros países, lo que incluso podría llevar al cierre de fronteras.
Pero, ¿Realmente estamos preparados para sufrir una desglobalizacion?, ¿Estamos preparados para cambiar nuestros hábitos de consumo, las empresas están preparadas para sustituir los bienes físicos por servicios digitales, para volver las cadenas de suministro menos globales y más regionales? La respuesta claramente es no, en primera porque estamos acostumbrados a un estilo de vida donde podemos tener al alcance cualquier producto o servicio extranjero con tal sólo dar un click, la mayoría de lo que vestimos, calzamos, usamos e incluso comemos es resultado del comercio internacional; además, no contamos con los recursos para hacerlo, pues la mayoría de los países saldrán de la crisis sanitaria con mayores niveles de deuda, principalmente los países en desarrollo, quienes presentarán mayores niveles de desempleo, menores ingresos e incluso el consumo se verá reducido en un porcentaje significativo.
Y entonces llegamos a un punto donde la pregunta es, ¿y cómo sería la desglobalizacion para dar pauta a una glocalización? Y la realidad es que aún no está claro qué forma tendría, pero según el economista jefe de la consultora internacional Capital Económics, Neil Shearing, existen dos posibles contextos.
“En un extremo, podríamos ver una forma leve de regionalización, donde la producción se organiza en torno en países vecinos, en lugar de globalizarse.
En el otro extremo, el mundo podría dividirse entre bloques competidores como, por ejemplo, uno liderado por EE.UU. y otro por China.” Este último sería el más catastrófico si existiera una profunda división entre dichos bloques, pues aumentarían las restricciones al comercio y con ello una gran tensión por quién se convertiría en el nuevo líder después de la reestructuración mundial.
La realidad es que aún queda mucho por descubrir y por conocer respecto al nuevo orden mundial, pues las medidas que se han tomado hasta ahora son resultado de cómo se va desenvolviendo cada gobierno en cuanto a medidas sanitarias aplicadas al comercio. Pero sin duda, esto servirá de impulso para que cada gobierno implemente nuevas estrategias y mecanismos tanto locales como globales.
El reto entonces, no radica en obligar a los países subdesarrollados a seguir por el mismo camino, sino a imponer la razón del más fuerte. Lo que implica que si no nos adaptamos estaremos frente un mundo cada vez más inhumano.
Paola Bernal Ruiz.



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