Internet y redes sociales: ¿LIBERTAD O ESCLAVITUD?
- Sin Filtro.

- 15 sept 2020
- 5 Min. de lectura

“Nunca antes 50 diseñadores de entre 20 y 35 años en California habían tomado decisiones que afectarían a 2,000 millones de personas” (Harris, 2020).
Desde la aparición de la primera Red Social (RS) en 2004, conocida como Facebook mucho se ha hablado acerca del estrepitoso crecimiento en cuanto al uso de estas; apareciendo posteriormente muchas otras como Twitter, Instagram, Snapchat, WhatsApp y TikTok. Si algo es seguro es que a partir de su creación la historia quedó marcada por un antes y un después.
Sumado a lo anterior y llevado de la mano con el desarrollo tecnológico en la actualidad es casi inconcebible que una persona en cualquier parte del mundo no cuente al menos con una RS de las anteriormente señaladas; por lo cual las transformaciones sentadas en la civilización a razón de la preponderancia que cobran en nuestras vidas es algo que vale la pena reflexionar. La reflexión busca llevar a los grupos de adolescentes y adultos jóvenes a realizar un ejercicio de introspección, dado que con mayor frecuencia estos últimos son los que han puesto estas herramientas de comunicación al centro de su vida en niveles en ocasiones alarmantes.
Para empezar a introducir la discusión, me interesa resaltar el contenido publicado recientemente por Netflix: El Dilema de las Redes Sociales, el cual es un documental que recopila las opiniones de diversos expertos en tecnología tales como Tristán Harris, entre muchos otros; quienes han colaborado al interior de compañías como Facebook, Pinterest, Instagram, Twitter, Google y YouTube ayudando con la creación de diferentes funciones que permiten que sean compañías con un poderío económico y social sin precedente alguno, explicando la lógica que se ha instalado en su funcionamiento y la manera en que están trastocando las fibras más íntimas en cuanto a la forma en que se comunica la sociedad en la actualidad.
En primer lugar, ninguna de las consecuencias que derivan del manejo de las RS es algo desconocido. En palabras retomadas de Harris conocido como “la conciencia de Silicon Valley”, día a día vemos a través dichas redes noticias falsas, revueltas, polarizaciones, violencia en cualquiera de sus facetas, y descontento social ya sea por temas de tintes ambientales, económicos, políticos, culturales, etc.; por lo que el experto hace un llamado a la industria de la tecnología a implementar un modelo regido bajo principios éticos que no solo tomen en cuenta intereses de las compañías sino el bienestar de la sociedad global.
Como segundo punto, ¿cómo es posible que estas compañías hayan acumulado incalculables cifras de dinero? Shoshana Zuboff, profesora emérita de la escuela de negocios en Harvard explica los tres factores fundamentales para su éxito: seguridad, buenas predicciones y grandes cantidades de información, este nuevo mercado comercial hace que se comercie con humanos el cual ha “convertido a las empresas de Internet en las más ricas en la historia de la humanidad” (Zuboff, 2020); otra pregunta es ¿cómo funciona este mercado? Una respuesta simple es la siguiente: “Si no pagas por el producto, entonces tú eres el producto” (Harris, 2020); por último Jeff Seibert menciona que “todo lo que se hace en Internet se observa, registra y mide” (Seibert, 2020) es por ello que lo peligroso llega en el momento en que se presentan personas con intereses de por medio y pagan importantes cantidades de dinero con tal de influenciar en los individuos para lograr determinado objetivo, a esto se conoce como tecnología persuasiva misma que es “un diseño aplicado en extremo con la intención de modificar el comportamiento” (Harris, 2020). Un ejemplo claro fue la polémica generada a partir de las elecciones presidenciales de Trump, en donde se dijo que Rusia se involucró influenciando a los votantes por medio de la plataforma de Facebook para otorgarle la victoria al actual presidente de EUA. Derivado de ello Zuckerberg creador de la RS, tuvo que comparecer ante la ley por lo sucedido.
En tercer lugar otro factor es el impacto psicológico, donde Harris puntualiza que estas herramientas no fueron creadas con la finalidad de proteger a los niños, su creación se basa en algoritmos que recomiendan contenido, e incitan por ejemplo al uso de herramientas fotográficas con filtros de Snapchat o Instagram: “en especial las redes sociales comenzaron a escavar en el tronco cerebral para apropiarse del sentido de valoración e identidad del niño (…) no nos preparamos para recibir apropiación social cada cinco minutos” (Harris, 2020); en relación a lo anterior Jonathan Haidt un reconocido psicólogo social añade escalofriantes cifras:
Entre 2011 y 2013 aumentó la ansiedad y la depresión entre los adolescentes de Estados Unidos, el porcentaje de mujeres adolescentes que son admitidas en un hospital cada año por haberse cortado o por haberse lastimado ellas mismas de alguna forma era estable entre 2010 y 2011, pero después comenzó a crecer, creció 62% en las adolescentes mayores y el 189% en preadolescentes (…) y vemos el mismo patrón en suicidios entre las adolescentes mayores de entre 15 y 19 años aumentó en un 70% comparado con la primera década del siglo, en las preadolescentes que muestran una tasa muy baja aumento en un 151%, el patrón apunta a las redes sociales. La generación Z los niños nacidos después de 1996 fueron la primera generación que tuvo redes sociales en la secundaria (…) toda una generación es más ansiosa, más frágil, más deprimida (Haidt, 2020).
Así, si bien es un hecho que podría citar infinidad de artículos acerca del peligro que representan estas herramientas tecnológicas en la sociedad, desde mi perspectiva lo preocupante es que quienes emitan estas opiniones sean las personas que han estado directa o indirectamente involucradas en su creación. En verdad vale la pena preguntarnos ¿Qué rumbo estamos tomando como sociedades globales? En donde los “me gusta”, “reacciones”, “tweets”, “notificaciones” y “hashtag” pareciera ser que son la única y más importante cosa alrededor de nuestras vidas. Un mundo en el que está en juego la vida de las personas todo por sentirse insuficientes bajo estándares irreales de belleza, la democracia de las naciones es socavada por élites que involucran sus propios intereses, estamos al borde de un colapso ambiental por escasez de recursos tan vitales como el agua, extinción de masiva de especies, desigualdades económicas cada vez más agudizadas y descontento generalizado en muchas partes del mundo. Lo cierto aquí es que a partir de su creación jamás se dimensionó el alcance que tendrían, y si bien es un hecho que muchas cosas buenas a partir de ellas se han logrado, deben existir serias regulaciones acerca del contenido que promueven; no es de sorprendernos que en muchas ocasiones existen sitios de Internet que lucran monetariamente con las noticias falsas y se apoderan del pánico de los usuarios creando división e intolerancia con respecto a formas de pensamiento y libre expresión.
Sin duda, espero que estas palabras sirvan en tu persona y te invito a realizar ejercicio de reflexión, incluso puedo decir que representa una especial autocrítica en mi persona en relación con lo señalado. Hay todo un mundo allá afuera, esperando por las nuevas generaciones, mismo que traspasa lo virtual y si bien es cierto que su uso ha incrementado de forma considerable por la actual pandemia hay que ser conscientes del manejo que les damos, así como profesionistas comprometidos con el bienestar no social, más bien global porque es nuestra preservación como especie es lo que está en juego.
Bárcenas Gutiérrez Ilse Viridiana.



Comentarios