LA PANDEMIA QUE EVIDENCIÓ LA REALIDAD NACIONAL.
- Sin Filtro.

- 8 jul 2020
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Imgen obtenida en: El Financiero Mx.
2020 va a quedarse en la historia como el año que trajo a la tierra a una de las peores pandemias a lo largo de los tiempos. El brote se originó en una ciudad de China y poco a poco fue siguiendo un fenómeno natural de expansión que, lo llevo a estar en muy poco tiempo, prácticamente en todo el mundo.
La llegada del CORONAVIRUS a territorio nacional se acompañó de un fenómeno interesante; pues si bien sabíamos de su existencia y su inminente propagación, preferimos -orientados por la información “oficial”- mantenernos en la cotidianidad de nuestra rutina habitual, en lo escolar, laboral y personal.
Con lo que no contábamos era con que el famoso “COVID-19” se alojaría con facilidad y rapidez en nuestro país, y con ello traería lo que sería tal vez, la primera gran exposición de que algo se estaba haciendo mal.
El peor de los escenarios se hizo presente y ante un endeble sector salud y la falta de acciones inmediatas, el que días antes era un nuevo virus se transformaría en una emergencia sanitaria que, prontamente empezó a saturar la infraestructura hospitalaria y a cobrar la vida de miles de mexicanos, importándole poco, sexo, edad, o posición social.
Con lo infortunado de la situación aquellos con responsabilidad inmediata y facultados para ello, empezaron a accionar, implementando un freno humano de resguardo inmediato para hacerle frente en la medida de lo posible. Hace ya poco más de 3 meses que ese reguardo se puso en marcha y el panorama no es alentador, las cifras van al alza y la incertidumbre es creciente. Alarmante, ¿no?, ¿Cómo es posible que la situación no mejore?, ¿Cuánto tiempo más durara el encierro?
Muchas son las incógnitas y más los cuestionamientos, la realidad no coincide con la información, la población día con día reduce más y la alarma permanece en focos rojos.
¿Por qué hable en el título de evidenciar? Aquí la respuesta: La descripción anterior, es el resumen más concreto de la situación que estamos viviendo. El futuro es incierto y lo positivo se ha vuelo subjetivo; todo, gracias a que se ha dejado en el olvido esa realidad que existe, pero que hemos hecho invisible y que lamentablemente una pandemia nos vino a recordar.
Una emergencia sanitaria llego para dejarnos claro que es prácticamente imposible “quedarse en casa” porque hay mexicanos que viven al día, hay gente que si no trabaja no come; porque la economía del país estaba viviendo una de sus peores crisis y parar todas las actividades la noche a la mañana hubiese implicado un colapso; porque hay gente que ni siquiera tiene una casa para quedarse ahí; porque los hospitales, clínicas y centros de salud, están saturados en lo público y lo privado, pero antes de la pandemia ya eran de por sí, insuficientes; porque los insumos de los trabajadores del sector salud son escasos, pero en inicios de año no había ni medicamentos ni materia prima para laborar; porque hoy intentamos rescatar ciclos educativos en línea, pero presencialmente tenemos los mayores índices de rezago y abandono estudiantil; porque cientos y cientos de personas perdieron su empleo de forma injustificada e ilegal, mientras existen miles esperando una oportunidad; porque hoy las personas están muriendo a causa de esta enfermedad pero en diciembre, enero y febrero también morían, solo que de frio y hambre, en las calles.
Porque la pandemia por el CORONAVIRUS nos ha superado en todos los aspectos, pero antes de ella ya lo había hecho la pobreza, la inseguridad, la falta de oportunidades, el cambio climático, el narcomenudeo, la delincuencia organizada, la inexistencia de un estado de derecho, la falta de recursos naturales, el desempleo, las muertes de miles de niños, mujeres, estudiantes y adultos mayores, igual que la discriminación, la violencia y mil problemas más.
Por ello, es que este virus llego a tierras tricolores decidido a acabar con muchas vidas, pero con su pasar dejo también una de las lecciones más importantes para aquellos que tenemos el privilegio de resguardarnos en una casa para cuidar nuestra integridad, salud y vida; para los que obligatoriamente salen a trabajar con un cubre bocas hecho de tela y a mano; para los que gobiernan y en general, para todos aquellos que hoy somos una cifra, pero no de deceso.
Nos dio la lección de que todo está mal. Que si, habrá un México antes y uno después de la contingencia, pero que nunca dejo de haber uno durante ella. Que los nombres atractivos servirán de poco en una “nueva normalidad” inexistente, pues todos nacimos, crecimos y moriremos, en una realidad completamente particular y diferente; mexicanos por nacionalidad, convergentes de un mismo territorio, pero viviendo una situación abismalmente distinta, inclusive día a día.
Ojalá que pronto y tan fugaz como llego, el COVID decida partir sin boleto de regreso, de estas tierras y de esta raza mexicana a la que vino a marcar de por vida con un daño irreparable, pero con una lección incomparable
Que el CORONAVIRUS sea pronto un tema pasado, un meme o quizá, una plática entre lágrimas, pero que la reflexión que dejo, no se nos olvide nunca, para que en un futuro no sea una situación maligna o de emergencia la encargada de dejar a este país en evidencia.
Gustavo Nava Martínez.



UN GRAN TEMA, excelente para debatir por mucho tiempo ya que es muy subjetivo dependiendo la perspectiva de cada persona ENHORABUENA amigo.