Las muertas de México.
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- 3 nov 2020
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A diario es día de las muertas en México. Hasta podría decirse que ya es tradición. Una de las tantas costumbres que pareciera, no se notan, a pesar de tanto ruido que producen. Si se le puede reconocer algo a las mentes mexicanas, es su capacidad de transformar algo tan memorable como la muerte en un evento natural.
Pero ¿Qué sucede cuando esas muertes no forman parte de un ciclo vida y su ejecutor es un sistema de poder que conocemos como machismo dónde la vida de la mujer se valora poco?
En días como estos, celebrar la muerte es un acto maravilloso, pero celebrar la muerte impune, arrebatada y desgarradora es una experiencia de vida, que no se plasma en una ofrenda, si no se queda, como el grito hecho nudo en la garganta que nunca ha de poder salir.
Es por eso, que en el mes de muertos, una de las fechas que más me gustan del año, quisiera compartirles una reflexión sobre el feminicidio. Es probable que piensen, que este artículo es un intento más de sensibilizar sobre la importancia de estos hechos y que le hace falta las estadísticas, que nos han acostumbrados a ver, teorías, hipótesis, estudios. Sin embargo, no es mi intención informar cómo vamos en la actualización de los acontecimientos. Además debo decirles, que no me considero experta en el tema y seguro alguien podrá hacerlo mejor que yo. Por el momento sólo quiero compartir mí día a día como cualquier otra mujer.
La primera imagen que tengo de los feminicidios es un montón de tumbas distribuidas en una parcela amplia, árida y con cruces color rosa. Conocí la problemática aproximadamente a los 8 años, ni siquiera recuerdo, que se decía sobre eso, y mucho menos, comprendía de lo que se trataba. Le llamaban “las muertas de Juárez” y me parecía muy lejano. Sin embargo, me movía por dentro y mientras veía las noticias pensaba: ¿Qué pasaría con mis padres si yo fuera alguna de ellas, con una edad suficiente para ser parte de las cruces rosas? e inmediatamente me contestaba –que bueno que no vivo ahí-
Con el paso del tiempo crecí, se me olvidó y las “muertas de Juárez” se desvanecieron como el eco, poco a poco y sin dejar un rastro aparente.
Hoy años después, ya no le llamamos las “muertas de Juárez”, si no, las muertas de México. Y aquel pensamiento a mis 8 años –que bueno que no vivo ahí- se convirtió con el paso de los años en un –que bueno que no me ha tocado a mí-
Dentro de la frase anterior hay un sin fin de actividades cotidianas, de las cuales agradezco al universo, por no ser aún una cruz rosa. Por ejemplo, platicaba a amigo que cuando salgo a fiestas prefiero, no beber, no irme noche o quizá no ir para estar bien. Mientras lo narre, llegó a mi mente la chica que fue asesinada en Puebla en el 2017, por el operador de una cadena de taxis (de las que creemos seguras).
Otros de los tantos ejemplos cotidianos sobre el miedo a ser mujer son las relaciones sentimentales, es todo un caso. A veces creo que debe existir una especie de CV con referencias antes de entablar un vínculo amoroso, pues a estas alturas de inseguridad, no sabes en que momento puedes ser atacada por alguien que se supone podrías confiar ¿recuerdan el caso del asesinato en Ciudad Universitaria de Lesvy Berlin en el 2017 o el de Jessica en Michoacán en octubre de este año? En ambas circunstancias son presuntos culpables las parejas o exparejas sentimentales de las chicas.
Quizá lo difícil de entablar un vínculo amoroso no o es empezar si no terminar. ¿Qué pasa cuando, ya no quieres seguir en una relación y decides concluirla? El miedo en estas situaciones, no es, que las cosas se pongas pongan difíciles en términos de duelo, sino que, es posible que puedas ser agredida. Esto le sucedió a una mujer que trabajaba en Reforma 222. Ella fue asesinada en el 2018, por el papá de su hijo cuando decidió no seguir con él.
Parece exagerado, lo sé. Pero algo tan sencillo, como caminar por las calles desencadena actos complejos de conducta normalizada que demuestran, estar a la defensiva casi todo el tiempo con un solo objetivo: sobrevivir. ¿A alguien le ha pasado que caminar en la calle provoca torticolis? a mí me sucede que constantemente volteo a los lados para saber si no hay nadie siguiéndome. Peor aún, cuando se me emparejan carros y se paran frente a mi camino, pues ya estoy pensando en una posible defensa en caso de secuestro.
Los ejemplos anteriores ilustran del impacto que genera ser mujer en esta coyuntura mexicana. Hay muchos como estos, que son el día a día de muchas chicas, ya las acciones, son tan normales que no te das cuenta que vives en situaciones de estrés y miedo constante.
Pero el feminicidio, va más allá de ser una bola de nieve de números de asesinatos, violaciones y secuestros, incluso de un sistema sexo-genérico. Va más allá del miedo, de parecer “paranoica” un mundo que es supuestamente “normal”. El feminicidio, es una privación simbólica de la libertad. Es un sistema de control que “se mete como el agua” en la mente de muchas mujeres desde niñas, que permea en cada uno de los pasos cotidianos, en cada una de las decisiones de vida, en la existencia misma. Y pienso… porque no seremos sólo un poco más libres sin tener que pagar el precio con la vida.
Yaotzihuatl Peña Rojas.



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